Se dice que una persona está  viva cuando está en constante movimiento,  cuando siempre está sonriendo, cuando es el alma de la fiesta. Lo que no vemos es lo que hay detrás de las sonrisas; detrás de  esa estrépita felicidad  muchas veces hay tristeza, oscuridad, pena, desconsuelo,  pero frente a los demás es preferible que se vea una cara diferente,  una menos muerta, para evitar así las preguntas , los juicios morales, todo lo que solo traería  más dolor. Ellos llevan la muerte por dentro.

      Para la mayoría  en cambio la gente muerta , es la que parece triste ,  la que no hace un escándalo al reirse, la que prefiere estar a las sombras para no  molestar, la que permanece callada porque prefiere el silencio, porque prefiere escuchar, la que no tiene muchos amigos porque pocos se atreven a acercarse a alguien tan “cerrado”, estos son los más juzgados y los que menos merecen condena , porque no decidieron ser como son.  Paradojicamente cuando estas personas deciden abrirse, expresarse aunque sea de forma diferente,  se descubre una luz especial, una vida que va más  allá  de lo que muchos suelen entender, y es que ellos llevan la vida por dentro, son pocos los afortunados en descubrirlo. 

                      Silvia Contreras. 

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