Tranquila en su casa estaba la bella joven, no espera visita, estaba sola, concentrada en sus pensamientos,  sin ninguna mortificación,  más que las comunes de las jóvenes  con gracia y algo de inteligencia. 
     No espera la llegada de un misterioso joven que dice venir a traer una carta a sus padres. Nota su semblante algo oscuro y su atractivo porte, de inmediato  le interesa, le parece que no ha visto nunca joven igual. Él  pierde la aparente timidez, y sin más comienza a preguntar , su nombre, su edad, de forma tan sutil, que parece inofensiva, la joven comienza a sospechar , él  saca un pequeño  cuaderno, dice que solo es información como parte de su trabajo…

    Ya no hay más excusas, el joven ya debe irse, pero se queda con toda la información que necesita de su siguiente  víctima. Se despide cortamente,  pero con una promesa en la mirada, que la inocente joven confunde con interés sentimental, manifestado comúnmente por muchos otros jovenes. 

Silvia Contreras.  

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