Una vez más mis sueños han ido más lejos de lo que mi cuerpo algún día podría llegar. He estado repasando nuestras vidas y no dejo pensar en lo especial que eres y siempre fuiste para mi. Al escribir esto siento como si estuviera despidiendome, una lágrima se ha escapado por mi ojo izquierdo, pero no te preocupes, es de felicidad, pues se que estas bien y yo lo estaré igual, en parte por el conocimiento de tu bienestar.

Aveces el dolor es necesario, he aprendido a valorarlo, como parte de un crecimiento que constantemente necesito. Hoy he soltado muchas cosas, al igual que los últimos días, he tratado de permanecer reflexionando, sobre tu proceder y sobre el mio, sobre los errores que no puedo volver a cometer.

No he tenido el valor para volver a tocar mi viejo cuaderno, ese  cuaderno que guarda tantas letras que me dolería volver a leer, pues cuando escribía, siempre de corazón, aún sentía que éramos posible, y aún hoy existen algunas dudas en lo más profundo de mi, que no he podido bloquear, ni borrar , como lo hago cuando escribo algo que no me parece. Siempre te deseare lo mejor, y aunque lo parezca , no es una despedida.

   Silvia Contreras. 

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