Las personas no somos buenas o malas, esa solo es una de las muchas etiquetas con la que identificamos a gente que aveces ni siquiera conocemos. Cada persona es más de lo que se ve , de lo que se percibe de  ella,  incluso de lo que hace esa persona, porque detrás de cada pequeña acción, hay en juego de sentimientos, valores, pensamientos, impulsos, situaciones únicas que solo esa persona pasará ; y si no conocemos ni la mitad de esas cosas ¿por qué insistimos en señalar, en acusar, en dañar a personas sin ninguna consideración?.

¿Por qué esta costumbre de agredir sin preguntar, de lastimar sin considerar?. Que fácil olvidamos lo que nos resulta molesto, incómodo. Que fácil cerrar los ojos ante el sufrimiento ajeno. Con esto no quiero justificar al ladrón, al violador, al asesino…simplemente quiero que veamos las situaciones desde todos los puntos de vista, porque no somos nadie para juzgar a los otros, que recordemos las ventajas de perdonar y de vivir en paz con Dios, con los demás, con uno mismo. 

Silvia Contreras.  

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