Son muchas las voces que han sido silenciadas por defender lo que piensan, son muchas las luces que hoy no brillan más. Fueron detenidos no por casualidad, sino porque su causa era demasiado poderosa, demasiado peligrosa para una sociedad que prefiere la comodidad, a la que le molestan los cambios. 

   No cumplieron su cometido, sus voces aún  hacen eco. Mientras hay vida hay esperanza, mientras alguien baje su mirada ante la miseria de otra persona para ayudarla hay esperanza, mientras un niño ayude a su compañero a levantarse luego de que ha caído hay esperanza, mientras el sol salga cada mañana hay esperanza. 

  Escribo por ellos, por los que han sido asesinados por defender una causa justa, por los que hoy ponen en riesgo su vida cuando no aceptan lo que quiere la mayoría, por los que no agachan la cabeza ante el más poderoso,por los actúan rompiendo las barreras del miedo, por los que caminan siguiendo guiados por un criterio, un ideal.

   Silvia Contreras.  

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