Los tenemos presentes como fantasmas que merodean y nos sorprenden en el momento menos esperado. El hecho de temer debe ser una característica humana, un aliado en la supervivencia de las especies, porque así como los miedos pueden acorralarnos hasta cohibirnos, también pueden protegernos de nuestras irresponsabilidades. 

    Hay miedos con los que también vivimos, se hacen parte de nosotros, van controlando cada paso, cada movimiento, cada pensamiento; esos son los peores, son enfermizos  porque a ellos les dejamos la dirección de nuestras vidas.

   Miedo a caer, miedo al rechazo, miedo a intentarlo, miedo a saberlo, miedo por todos lados… ¡Detengamoslos!, no olvidemos que salen de nosotros, son nuestras peores creaciones, nuestros monstruos internos, no les dejemos ganar la cruzada por nuestra vida. Quizás no podamos eliminarlos pero podemos controlarlos. 

   Silvia Contreras. 

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