En la  montaña rusa de mis sentimientos he aprendido a de vez en cuando olvidarme de ellos. Tantas subidas y bajadas dejan dolor de estómago y vacío en el corazón, sobre todo cuando esas bajadas se extienden. Las subidas siempre son la mejor parte, nunca deja de sentirse la emoción de las sorpresas , por cortas que sean siempre las extrañarás y mirarás hacia arriba esperando a la próxima. 

      En la montaña rusa de mis sentimientos, aprendí a valorar siempre a quien va en el asiento del lado, a tener paciencia con sus gritos porque cada uno manifiesta su emoción de una forma diferente y agradecer su compañía, no sabes si el día de mañana tanta adrenalina lo canse,   decidiendo bajarse y subirse en otro vagón. 

    En la montaña rusa de mis sentimientos aprenderé a resurgir de las más feroces bajadas, a mantenerme en subidas más estables, tomando el mando de mis deseos, controlando lo que puede ser controlado. En mi montaña rusa encontraré la forma de atraer serenidad para mis caminos. 

      Silvia Contreras. 

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