Últimamente he dejado las ideas escapar, por prudencia o por miedo a que estas no sean verdades claras, que solo sean fantasías. Suelo divagar cuando trato de concentrarme y  en este tiempo el vacío se llena con más facilidad de historias rosas, que en el fondo estoy consciente son mentiras… me asusta demasiado el sentido de supervivencia que ha tomado mi corazón; temo que por no arriesgarse termine perdiendolo todo. 

    En estos días,  en  que la simple brisa  me hace daño como a la más débil flor, suelo recordar  tus acciones y compararlas con ella, casi imperceptible pero letal. No sabía de la existencia del peso  del alma ante la duda y la pena; pero claro, cada día trae algo nuevo. 

    Dejar las aguas correr, fue un gran consejo, pues ya no puedo soltarme o permanecer. Veré como lidiar con este contraste constante de euforia y tristeza. Aprenderé a ser libre con mis cadenas. 

   Silvia Contreras. 

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