Solemos idealizar a las personas, a nuestros seres queridos, esperando actitudes de ellos que no son parte de su naturaleza, esperamos respuestas de ellos que son más bien propias  o de quienes creemos son mejores personas, al final eso solo serán sueños difíciles de alcanzar. 

     Pero hoy quiero idealizar sobre alguien diferente, alguien que tiene más disposición para escucharme, esa persona soy yo. Nadie  excepto el propio Dios, me conoce tanto como yo misma;  nadie conoce  tan perfectamente mis dudas, mis esperanzas, mis sueños, mis debilidades y fortalezas como quien las ha vivido cada segundo de su existencia. 

    Por todo esto tengo válidas razones para poder esperar en mi, respuestas a mis preguntas, soluciones a mis problemas, fortaleza ante mis debilidades, porque sólo yo conozco los medios con que cuento para superar cualquier obstáculo, para llenar cualquier vacío y aunque siempre será necesario contar con la ayuda de alguien más, será siempre más seguro esperar  tener las esperanzas en  mi. 

  Silvia Contreras. 

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