Nunca había deparado en realidad, en el silencio que hay los viernes santos en mi comunidad. Resulta extraño sentir esta calma, como si todo se hubiera detenido, al menos por un día, por unas horas. Una diferencia muy marcada se siente contra el normal bullicio y escándalo que suele todo el mundo hacer. 

    ¿Pero cuál es la causa de estos efímeros momentos? Al parecer, el respeto, un valor que creía se había perdido para siempre de los corazones de muchos vecinos y ciudadanos. Extrañamente aún queda un rayito de solemnidad hacía la persona más valiente que ha pisado la tierra. 

    Casualmente hace unos cuantos años atrás también ocurre mi nacimiento, justo un viernes santo, un tanto diferente a este, por los cambios de fechas de las semanas santas y porque seguro también era mundo con menos violencia y problemas.

    Siento la tristeza en el aire, la pesadez casi se puede respirar. El rey de la corona de espinas partió un día parecido al de hoy. El cordero sin mancha fue crucificado y en la cruz venció al pecado de todo un mundo condenado. 

  Silvia Contreras. 

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