Ya tenía elaborado un plan, que al parecer no terminaría por funcionar. El plan era desconocido para quien también sería partícipe del mismo, ¿cómo cumplir con su parte, sin saber de la partida?. 

Ya todo estaba en marcha. El plan consistía en mantener la calma, no más montañas rusas que atormentaran su centro, no más dudas y fantasías vagas. Había analizado el suelo en el que estaba parada, no soportaría muchas tormentas más. 

Pero entonces sucedía, estaba tan acostumbrada a las mismas movidas, que sin darse cuenta, más de una vez jugaba en su contra, estropeaba ella misma el plan. 

El jugador seguía pisando bajo el mismo camino, notaba pequeños cambios, que no parecían importar. Habían constantes que eran su seguridad, no habría por qué arriesgarse a seguir más allá . 

Al plan le faltó estrategia, a ella suficientes ganas para ganar.

Silvia Contreras.

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